Carta de excusa

Algunos consejos y ejemplos para redactar una buena carta de excusa.

 

Carta de excusa

 

¿Por qué es tan importante escribir una Carta de Excusa? Para empezar, escribir una carta de este tipo justo después de haber causado la "ofensa" o de haber cometido un error, puede salvar una relación (personal, comercial, etc.) antes de que la herida se convierta en una cicatriz y de que el daño sea irreparable.

Generalmente tú puedes obtener el perdón y la comprensión si reconoces lo que has hecho mal y expresas un sincero pesar en tu carta de excusa.

Dependiendo de la situación, si tú ofreces a la parte perjudicada aquello que es apropiado para restituir lo que sea que haya perdido por tu culpa, esto también ayudará a reparar la relación.




Es decir, que muchas veces no alcanza con un simple "lo siento", sino que también es importante plantear una solución al daño ocasionado.

Tú puedes ayudar a reconstruir tu credibilidad en tu carta de excusa si prometes no repetir la ofensa o el error otra vez, y si aseguras a la parte perjudicada que verá un cambio definitivo en tu comportamiento.

Puedes utilizar tu carta de excusa para asegurarle a la parte perjudicada que tú verdaderamente valoras su amistad, su relación comercial o del tipo que fuera, y que no deseas perderla.

El solo hecho de escribir una carta de excusa demuestra a la parte dañada que tú te das cuenta de lo mal que has estado y que valoras la relación.

Puedes descubrir que si te excusas abierta y honestamente, aceptando la responsabilidad por lo que has hecho, la parte perjudicada puede también llegar a aceptar cierta responsabilidad por el problema y también puede llegar a pedirte disculpas a ti.

Nota: ¡Ten cuidado! Utiliza tu sabiduría para decidir cuándo escribir tu carta personal de excusa. ¿Qué te indica tu experiencia con la parte perjudicada? ¿Deberías tú escribir la carta de excusa inmediatamente, o deberías esperar a darle a él o ella un breve período para que se calme?

 

Ejemplos de carta de excusa

Carta de excusa - Ejemplo N.° 1

Querido Eusebio:




Después de lo ocurrido esta mañana, no debería mirarte más a la cara; pero a pesar de eso, te escribo para darte mis excusas y decirte que no volveré a pegarte. No debiste insultarme delante de todos.

La pluma no te la quité yo, pues la verdad es que la encontré debajo del banco. No había para qué hacer tanto alboroto y hablar mal de mí al muchacho del vidriero y decirle que me harías escupir los dientes.

No soy un ladrón, ni menos un pícaro. Desde luego, como amigo, puedes decirme lo que quieras, pero al menos, dímelo cuando estemos solos y no en presencia de los compañeros. Siento haberte hecho daño, y cuando te has echado a llorar, me he sentido apenado. Perdóname.

Si mañana por la mañana vas a buscarme a la parada del tranvía, me darás mucho gusto. Nos abrazaremos y quedaremos en paz. Sigo queriéndote corno siempre te he querido.




Mario.

 

Carta de excusa - Ejemplo N.° 2

Querido Mario:

Hace dos días que procuro encontrarme contigo para pedirte que me perdones, y hace dos días que me falta el valor. Me he portado mal contigo, hasta el punto de que no sé cómo podré convencerte de que lo hecho ha sido todo producto de una ligereza, para presumir de gracioso delante de González y de aquel amigo suyo, que se reían.

Ya sabes lo que sucede, que si alguien se ríe de nuestras chocarrerías, nos damos importancia y decimos mucho más de lo que quisiéramos, y esto es lo que me ha sucedido. No era mi intención burlarme de ti, ni ponerte en ridículo a causa de tu traje, pero no sé qué cosa me entró de repente; tal vez se despertó ese poquito de maldad que todos tenemos en el fondo del corazón. Perdóname, Julio, perdóname y dime que he sido un malvado, dime lo que quieras, pero perdóname.

Hace dos días que no tengo tranquilidad y siempre veo tu mirada dolorida que me escudriña. Mira, al escribirte, me dan ganas de llorar y me arrepiento amargamente de mi broma pesada y estúpida. Tus palabras buenas y tristes me han hecho más daño que un bofetón. “No todos tienen dinero para vestirse bien”, has dicho, “y no me avergüenzo de llevar las ropas con los remiendos que mi madre me pone con tanto trabajo”.

¡Oh, Julio! Querido Julio, cómo me avergüenzo! Ya he hablado con González y con su amigo. y les he dicho qué eres bueno e inteligente, y han comprendido que la equivocación fue mía, pero qué equivocación! Es casi un delito. Espero que creas en la sinceridad de m arrepentimiento, en el vivísimo deseo que tengo de verte y de oírte decir que me perdonas, que seguirás siendo amigo mío. Escríbeme en seguida, Julio, escríbeme y dime dónde y cuándo podemos vernos.

Tu arrepentidísimo,

Alfredo.

 

Carta de excusa - Ejemplo N.° 3

Abuelito mío:

¡Qué malo he sido! He sido muy malo, abuelito mío; ¿y cómo podré esperar que me perdones? Debo decirte cómo han sucedido las cosas. Quería enseñar a mis amigos tu despacho, la mesa cargada de cartas; quería que vieran que tengo un abuelo escritor; y después, cuando estábamos allí, nos entraron ganas de jugar, y yo, queriendo presumir de persona importante, abrí los cajones de la mesa y saqué todo lo que había para hacerles ver que yo también era dueño de tus cosas y que no me reprenderías. Al hacer un falso movimiento, se volcó el tintero y ocurrió el desastre…

Me quedé aterrado al ver todas tus cartas empapadas y tu hermosa alfombra manchada de ese modo; pero en el acto, hice el gracioso y dije a mis compañeros que no importaba. Tú me oíste, y vi la cara que pusiste al oírme.

Perdóname, abuelito, perdóname por el desastre que causé y por mi maldad, que es aún peor que el desastre. Cuando los muchachos se fueron, lloré. Estoy solo en mi habitación y te escribo. Ataré esta carta al picaporte de la puerta de tu habitación para que la encuentres y la leas. Espero obtener tu perdón, y te digo, abuelito, que mi arrepentimiento es grande.

Te besa la mano tu nietecito,

Carlos.