Carta de pésame

Cómo redactar una carta de pésame o condolencias. Modelos y ejemplos.

 

Carta de pésame

 

Para redactar una carta de pésame hace falta tener mucho tacto. Por ello, en muchas ocasiones no se mandan cartas de pésame, ya que no se sabe qué palabras utilizar.

Estas cartas no deben dar la impresión de haber sido redactadas por obligación, sino que hay que expresar unos sentimientos sinceros.

No deben ser cartas largas. Únicamente nos podremos extender un poco más si con el difunto había una amistad estrecha.

 




Carta de pésame - Formal

El motivo de esta carta es expresarle las más profundas condolencias por el sensible fallecimiento de su esposo, el ingeniero Ramón Montes Aguirre. Deseo que su alma descanse en paz y que usted encuentre pronto la resignación por tan enorme pérdida.

Estimado señor Rival:

Nos ha impresionado el fallecimiento de su querida esposa. Le acompañamos en su sentimiento ante tan irreparable pérdida.

Sinceramente suya,
Anita Villar

 

 

Carta de pésame - Informal

Apreciada Martha:

Ojalá se encuentre bien. Apenas me acabo de enterar del lamentable fallecimiento del compadre Mauricio, debido a que como usted sabe, radico en los Estados Unidos desde hace varios años.




Usted sabe cuánto quería a mi compadre. Dios le ayude a soportar tan gran ausencia.

Puedes disponer de mí como gustes si en algo puedo ayudarte.

Mercedes

 




Existen escritores eminentes cuyas plumas, templadas con excelente acero, se doblan o detienen dubitativas cuando tienen que escribir una simple carta de condolencia para expresar con cuatro líneas: "Siento sinceramente el fallecimiento de tu padre".

El motivo de esta dificultad radica en que el firmante se preocupa excesivamente con la literatura y no deja que sea el corazón quien hable porque nadie ignora que éste tiene razones que la razón ignora.

Quien con vueltas y revueltas nos mencione en su pésame a todos los santos del cielo, glorias, formalismos de rigor y fuerce a leer al apenado mil palabras, añade aflicción al afligido.

Por el contrario quien, brevemente y sin alardes literarios, expresa con extremada sencillez su sentimiento consigue su propósito. Recordemos que el apenado no está para pláticas ni retóricas.

 


Procedería algo así:

Querido José:

Dios, en cinco años, te dio seis hijos y ahora te ha exigido uno. Piensa que ha sido bondadoso, que no ignora lo que hace y que te deja el consuelo de cinco hijos más, mientras que a otros no concede la dicha de poseer ninguno.

Un abrazo muy fuerte, muy fuerte de................

Por el contrario, no falta quien se empeña en traernos a la memoria los buenos ratos pasados con el difunto, sus cualidades humanas (méritos y virtudes), agravando nuestro dolor.

Cuídese también, en las cartas de pésame, las exageraciones ridículas (y por tanto falsas), de nuestro dolor y exprésese nuestro sentimiento en consonancia con el parentesco que unía al difunto con nuestro amigo.