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Carta para Anunciar un Regalo ( 2 )
Querido
Julio:
Me
han regalado dos entradas para ir al cine, y te las mando.
Sólo son válidas para mañana y yo mañana
no estaré en la ciudad, de otro modo, podríamos
haber ido juntos.
Tengo que ir con mi mamá a casa de mis abuelos y estaré
con ellos hasta el lunes. Vete a ver la película y
diviértete también por mí. Cuando vuelva,
me lo contarás todo. Las entradas son dos y podrías
llevar contigo a picardo, ¡pobrecito!, que nunca puede
tener nada; pero como las entradas son tuyas, puedes llevar
a quien te plazca. He pensado en Ricardo porque es muy bueno.
Espero que aceptes este pequeño regalo como testimonio
del afecto que te tiene tu amigo
Félix.
Carta para Anunciar un Regalo ( 3 )
Estimada señora maestra:
Nos
hemos enterado de que hoy es su cumpleaños y nos tomamos
la libertad de enviarle unas flores y un pequeño y
modesto recuerdo que esperamos acepte. Es poca cosa, pero
lo hemos escogido con todo el corazón, con todo el
reconocimiento respetuoso que le debemos, con todo nuestro
afecto.
Las
alumnas de Cuarto Grado.
Carta
para Anunciar un Regalo ( 4 )
Queridísima
Catalina:
Anoche terminé
este gorrito que te mando. Es igual que el que yo llevaba
el domingo pasado y que tanto te gustó, y hasta del
mismo color. Cuando supe que te gustaría tener uno
semejante, decidí hacértelo, y hoy tengo mucho
gusto en enviártelo. Perdona si no está hecho
con mucho primor, pero es el segundo que hago con el ganchillo
y aún no estoy muy práctica. Espero perfeccionarme,
y entonces, te haré una bonita bufanda de punto de
concha. ¿Te gustaría colorada? Dime si el gorrito
es de tu gusto. Acuérdate de que soy tu amiga más
querida y contéstame. Te abraza
Ernestina.
P.
D.—Contéstame por carta y no solamente de palabra.
¿Comprendes? Las cartas se pueden conservar como recuerdo
y las palabras se olvidan al poco rato.
Carta
para Anunciar un Regalo ( 5 )
Querido
abuelo:
La
mamá está preparando para ti un paquete en el
que encontrarás cosas que te gustarán. La caja
de los cigarros y la pipa te las manda papá; la bufanda
de lana la terminó Juliana precisamente anoche. No
tenía ganas de terminarla, pero mamá le dijo
que el paquete tenía que enviarse con tiempo para Reyes,
y entonces, ella se puso a trabajar de buena gana. Habrá
tardado unos dos meses en hacerla, porque trabajaba poco cada
vez. Siempre decía que no tenía ganas.
Yo,
querido abuelo, no sé hacer nada y te mando los caramelos
que me han regalado por el Año Nuevo. De buena gana
me los hubiera comido, pero los he apartado para ti, y no
he probado ni uno. ¡Ya verás qué buenos
son! Querido abuelo, quería guardar- te también
un trozo de torta, pero Juliana ha dicho que se pondría
muy seca, y yo me la he comido, pero a disgusto, porque había
pensado mandártela. Acepta los caramelos y dime si
te han gustado o no. Oye, abuelo, tengo pocas ganas de estudiar
y quisiera ser mecánico. Cuando escribas al papá,
díselo.
Antonio.
Carta
para Anunciar un Regalo ( 6 )
Distinguida
señora:
Me
encarga mi hermana que le envíe este trabajito hecho
con sus manos, y esperamos que le guste. Estamos obligados
con usted, y muy agradecidos por lo que ha hecho por nosotros
durante la permanencia de mamá en el hospital. Si no
hubiera sido por usted, que se interesaba por todo, ¿qué
hubiéramos hecho nosotros? Acepte este centro bordado,
con todo nuestro devoto agradecimiento. Mi hermana está
preparando para usted otro trabajito que le enviaremos en
cuanto lo termine.
De
usted devotísima,
María G.
Carta
para Anunciar un Regalo ( 7 )
Muy
señor mío:
Por
correo, recibirá usted una torta que mi padre me ha
encargado que le envíe con nuestros más vivos
agradecimientos por todo lo que ha hecho por nosotros. El
regalo es pobre, pero no aspira a ser más que una muestra
de gratitud; solamente una muestra, respetable señor,
porque la gratitud que sentimos hacia usted es inmensa e indecible.
Perdónenos y acepte toda nuestra devoción.
Guillermo
F.
Carta
para Anunciar un Regalo ( 8 )
Querida Antoñita:
Hoy, estaba sola en el jardín, sentada en el banquito
que hay bajo el sauce, y pensaba en ti y en tu casa de la
ciudad, en la cual, entra poco el sol. Hubiese querido tenerte
a mi lado para hacerte gozar de toda esta belleza; el sol,
las flores, la hierba tan verde y tan fresca; después,
he pensado que hubiera podido mandarte un hermoso ramo de
flores cogidas por mí misma, fresco de rocío.
He ido en busca de mi hermano Julio, que se disponía
a marcharse en el automóvil, y le he rogado que esperara
diez minutos, el tiempo preciso para escribirte dos palabras
y coger estas bellas flores que alegrarán tu casa.
Mira las rosas, ¡qué bellas son! ¿Y los
lirios? ¿Los has visto alguna vez tan grandes y tan
frescos? Acéptalos, querida Antoñita, con todo
el corazón, pues yo, con todo el corazón, te
los envío.
Dejo de escribir porque Julio hace sonar el klaxon y no quisiera
que se marchase sin mi perfumado regalo para ti.
Te
abraza,
Marina.
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