Texto científico

Presentamos algunos consejos y trucos sobre cómo se debe redactar correctamente un texto científico.

 

Texto científico

 

Los textos científicos son aquellos en donde se emplea lenguaje científico.

Siendo el lenguaje científico todo mecanismo utilizado para la comunicación, cuyo universo se sitúa en cualquier ámbito de la ciencia, ya se produzca esta comunicación exclusivamente entre especialistas, o entre ellos y el público en general, en cualquier situación comunicativa y canal en la que se establezca.


Texto científico

Los textos científicos son aquellos que pertenecen a las ciencias experimentales puras, las cuales estudian las realidades físicas del mundo y se caracterizan por la búsqueda de principios y leyes generales que posean validez universal.




Por otro lado, los textos técnicos se refieren a las ciencias aplicadas en sus vertientes tecnológicas e industrial.

Estas ciencias tecnológicas son las que estudian las posibles aplicaciones y derivaciones prácticas de los principios y leyes generales establecidos por las ciencias experimentales.

Según la Wikipedia, los textos científicos son aquellos que se producen en el contexto de la comunidad científica, con la intención de presentar o demostrar los avances producidos por la investigación.

Géneros típicos de este tipo son la Tesis doctoral, la Memoria de Licenciatura, el Artículo científico o la Monografía científica.

También son textos científicos, aunque de transmisión oral, la Conferencia, la Ponencia o la Comunicación.

Cuando un investigador redacta los resultados de sus trabajos, utiliza el lenguaje científico.

Igualmente, cuando los alumnos de cualquier nivel estudian una determinada asignatura o realizan un trabajo escolar de investigación en cualquier disciplina, manejan el lenguaje científico.

En una revista de divulgación se utiliza también este lenguaje, aunque matizado en sus elementos más crípticos por condicionantes periodísticos.




En un prospecto de medicinas, en un manual de instrucciones, en un libro de texto, en una revista especializada, en la lista de ingredientes de una lata de fabada asturiana, en el informe de un radiólogo..., en todos estos textos, y en muchos más, se utiliza alguna variedad de lenguaje técnico o científico.

En realidad, un individuo de cultura media está constantemente en contacto con esta variedad; porque el lenguaje técnico–científico no es más que una variedad de habla que resulta de adaptar la lengua común a la comunicación de contenidos técnicos o científicos.


Texto científico - Características

El texto científico no es uniforme. Cada rama del saber, cada disciplina, utiliza un lenguaje propio. Más que de un solo lenguaje científico pues, habría que hablar de variedades o subsistemas que coinciden en unas características comunes.

Como el resto de los lenguajes especializados, el técnico–científico sólo es utilizado por sus hablantes en una parcela de su actividad; fuera de ella hacen uso de la lengua común.




La dificultad de estos lenguajes los convierten en algo difícil de comprender para el resto de los hablantes.

 

Textos científicos - Formas de elocución propias

Si bien la gran variedad de realizaciones posibles del lenguaje científico dificulta las generalizaciones, sí podemos decir de todos ellos que son especialmente cuidadosos con el orden expositivo y la coherencia lógica de lo expuesto.

Lo más frecuente es que estos textos presenten una combinación de exposición y argumentación, dos formas de elocución clásicas que se han adaptado al método científico.

 

Textos Científicos - La exposición

Exponer es presentar una cuestión cualquiera para darla a conocer y comprender a otras personas. La exposición pura es poco frecuente: lo normal es que se asocie con la argumentación.

En la retórica clásica, la exposición constaba de tres fases: inventio, dispositio y elocutio. Actualmente cabría hablar de documentación, organización de materiales y elaboración final o redacción.

Documentación. Es la recopilación de información sobre un determinado asunto. Para que esa labor sea efectiva, es fundamental conocer el objeto de la exposición, dónde se encuentra la información, a quién va dirigida la exposición y con qué grado de profundidad se va a tratar el tema. Es la fase en la que se anotan los datos (habitualmente en fichas o en una base de datos informática) y se elaboran los esquemas y borradores.

Organización de materiales. En esta fase se elabora un guión en el que se recogen, de modo ordenado, los pasos que se seguirán en la exposición. La ordenación de los materiales ha de realizarse de forma que el receptor pueda percibir con claridad y coherencia el sentido de lo que se va a exponer, haciendo prevalecer la idea central sobre las secundarias.

Elaboración final. La exposición debe redactarse de forma objetiva y con un lenguaje claro, sencillo y correcto, tanto en el léxico como en la sintaxis, con el fin de no añadir dificultades añadidas a la comprensión del texto. Es especialmente importante no dejarse llevar por florituras literarias y recordar en todo momento la finalidad del texto que se elabora.
La argumentación

Consiste en aportar razones para sustentar una opinión. A la opinión o idea que se pretende probar o defender se la denomina tesis; el conjunto de razones que se utiliza en la defensa de la tesis son los argumentos. Cuando la tesis se sitúa al principio del escrito, se utiliza un proceso deductivo para probarla con argumentos. El orden contrario recibe el nombre de inductivo.

Aunque el orden de la argumentación no es fijo, la disposición de contenidos suele dividirse en tres apartados:

La exposición de la tesis tiene por objeto formular de modo claro y conciso la tesis que se va a defender.

En el bloque argumentativo se aportan las razones en las que se fundamenta la tesis.

La conclusión es una síntesis de todo lo argumentado cuya finalidad es dejar fijada la postura o idea que se defiende.

Además del puramente científico, se utilizan con cierta frecuencia el argumento de autoridad, el de la experiencia personal, el de comparación de ideas enfrentadas y el de universalidad.