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Características de los Textos Argumentativos
Ejemplos
típicos de textos argumentativos son los artículos
de opinión de los periódicos o los artículos
científicos donde se intenta demostrar una determinada
hipótesis: se trata de textos en los que el emisor
desarrolla un razonamiento para demostrar la validez de la
idea que tiene sobre el tema que trata, esto es, una determinada
tesis sobre un determinado tema que se intenta defender o
discutir mediante el uso de argumentos y contraargumentos.
Aunque
resulta evidente que si se aspira a la eficacia comunicativa,
el texto debe ser compuesto atendiendo a criterios de orden,
claridad, precisión, etc., los textos argumentativos
son, potencialmente, mucho más propensos a presentar
dificultades de comprensión que otros. Esto es así
porque en ellos no se intenta reflejar objetivamente una realidad,
sino que lo que se busca es expresar una interpretación
de la misma, lo que con lleva la necesidad no sólo
de exponer esa realidad, sino además de defender la
visión de uno y defenderse de las de otros. Esto, inevitablemente,
complica la recepción de dichos textos.
En este
sentido, en los textos argumentativos no resulta demasiado
operativa la distinción entre divulgativos y especializados,
por cuanto el emisor no tiende tanto a seleccionar el tipo
de receptor, sino a esforzarse en expresar su pensamiento
independientemente de quién sea este.
Otro ejemplo
claro de texto argumentativo puede ser la opinión de
una persona acerca de un tema o información conocida
por el mismo. Recordemos que un discurso o texto argumentativo,
debe tratar sobre un tema extremadamente polémico y
dialógico, el cual debe generar múltiples puntos
de vista, un ejemplo claro de tema polémico es: La
Homosexualidad.
Además
la argumentación posee carácter dialógico,
ya que siempre estarán presentes dos o más actores,
los cuales tratan de cotrarrestar la tesis del otro, en ese
momento se genera un especie de diálogo, a lo cual
se le denomina: carácter dialógico del discurso
argumentativo. Se clasifica en dos partes :
* Macroestructura
* Superestructura
Las partes
de los textos argumentativos son:
* tesis
* argumento
* conclusión
Disposición
de la argumentación - Textos Argumentativos
El desarrollo
de una argumentación puede organizarse, fundamentalmente,
siguiendo o bien una disposición deductiva, o bien
una disposición inductiva. En la deducción,
que es lo más frecuente, se va de la tesis a la conclusión:
la relación de causalidad está orientada desde
la causa a la consecuencia.
En la
inducción, el sistema inverso al anterior, la conclusión
representa el motivo para tomar en consideración la
tesis: la relación de causalidad se orienta desde la
consecuencia hacia la causa. Los recursos más habituales
para apoyar la argumentación son: la contraargumentación
(hacer explícitas las posibles objeciones a la propia
argumentación); la comparación (con el objeto
de demostrar algo); la definición (para precisar los
términos de los que se habla); la cita de información
externa (noticia de un periódico, declaraciones de
alguien...), que cuando es un apoyo explícito a la
opinión del autor se denomina 'cita o argumento de
autoridad' (que sirven para prestigiar la del emisor); la
ejemplificación; la escala de fuerza argumentativa
(evaluación de argumentos y conclusiones de otros),
etc.
Al ser
un tipo de texto con un elevado grado de subjetividad, el
lenguaje puede presentar una gran riqueza, reflejando además
el estilo particular del emisor. Además, la intención
persuasiva que subyace obliga de alguna manera al emisor a
esforzarse en ser atractivo lingüísticamente,
utilizando recursos retóricos que atraigan también
su atención.
Lingüísticamente,
se pueden advertir las siguientes características:
a) uso
de la autorreferencia, que señala el grado de subjetividad
de estos textos; no obstante, es también muy frecuente
la impersonalidad semántica.
b) uso
de un léxico abstracto, de acorde con los temas más
bien teóricos y no científicos tratados.
c) frecuente
uso de verbos de voluntad (querer, gustar, desear), lengua
(decir, preguntar, hablar) y pensamiento (pensar, creer, observar,
mirar); también son frecuentes los adverbios de evidencia
o reafirmación, que actúan poniendo como sustentador
de las afirmaciones a un emisor múltiple o público:
evidentemente, hay que realizar una selección, pero
debe hacerse con honradez y justicia.
d) uso
de la interrogación retórica, como forma de
implicar al receptor.
e) en
general, enunciados extensos y complejidad sintáctica,
que refleja la tendencia explicativa y argumentativa del pensamiento:
oraciones causales, consecutivas, condiciona¬les y concesivas.
Coordinaciones con valor de causalidad.
f) adjetivación
y expresiones valorativas; valor connotativo de la expresión,
subrayándolo, en ocasiones, con elementos gráficos.
g) expresión
de sentimientos, emociones, etc.
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