Traducir un texto

Algunos consejos valiosos para que puedas traducir un texto con éxito.

 

Traducir un texto

 

El mundo de la traducción tiene sus secretos, pero hay consejos que valen para todos los textos, todos los idiomas y todos sus traductores.

Con estas pequeñas recomendaciones podrás realizar mejores traducciones o saber qué hay que tener en cuenta para traducir un texto.

 

Traducir un texto

El primer secreto para traducir un texto dejó de ser un pecado para nuestros traductores actuales.




Se trata del uso de los diccionarios, sea en la clásica versión papel o modernas versiones electrónicas.

Aunque hasta no hace mucho se pensara que recurrir a diccionarios y glosarios hablaba de la imperfección del traductor, hoy en día sabemos que ningún traductor puede dominar todos los términos, temas y expresiones.

Tanto los diccionarios como los glosarios son de gran utilidad cuando desconocemos el significado de un término o una expresión.

Debemos tener en cuenta que será mejor consultar estas herramientas, más aún ante dudas ortográficas.

Otro de los aspectos a considerar al traducir un texto es la tipología textual.

Aunque se trata de un análisis no exclusivo de los textos a traducir, esta recomendación podrá salvarnos de graves errores.

Es recomendable leer atentamente el texto, comprenderlo y buscar cualquier término que no deje dudas.

Esta búsqueda en el idioma de partida nos evitará incoherencias en el texto traducido o ambigüedades.
Luego, podremos clasificar correctamente ante qué tipo de texto nos enfrentamos.




Las características del texto nos permitirán saber qué requisitos debe cumplir también nuestro producto.

En tercer término, para traducir un texto debemos dominar claramente qué se espera de nuestro texto traducido. Es decir, conocer a qué público será presentado y con qué fines.

No se trata de una información adicional para el traductor, un simple dato, sino que será decisivo cuando tengamos que optar por una traducción que favorezca un registro u otro, un localismo o una traducción metafórica.

Otra recomendación a tener en cuenta por todos los traductores se ha convertido ya en una clásica trampa.



Cuando traducimos un texto debemos limitarnos a lo que tenemos frente a nuestros ojos, y no traducir lo que quisiéramos que dijera.

Las interpretaciones erróneas muchas veces provienen de una licencia que se toma el traductor, pero que nunca tendrá buenas consecuencias para al traducir un texto.

Un buen consejo para los traductores tiene que ver con los años de práctica.

Si bien la experiencia en el oficio da muchas ventajas, hay otros aspectos que pueden ser perjudiciales.



Por ejemplo, debemos evitar el uso de esas expresiones que quedan bien en cualquier texto, pero que no están en el documento original.

Esos giros propios del traductor serán ideales para los documentos de creación propia pero es necesario dejarlos de lado en la actividad traductora.

En último lugar debe atenderse delicadamente la revisión del texto una vez traducido.

Es imprescindible leerlo y revisarlo cuando hayamos "olvidado" el original.



Cuando leamos el texto traducido debemos encontrar un documento correcto e inteligible por sí solo, sin necesidad de recurrir al texto fuente.

Si cuando leemos el texto en la lengua de llegada es inevitable pensar en su antecedente en la lengua original, estamos en problemas.