La organización de un texto: tema e ideas

Un texto suele presentar, por lo general, un tema principal, asunto fundamental de que trata el texto, presente en casi todos los párrafos, y temas secundarios, que se van tratando de forma colateral a medida que se va desarrollando el tema principal.

como organizar un texto
Por lo general se detecta el tema principal porque suele englobar a los temas secundarios y se desarrolla con más profundidad que los secundarios, aparece en casi todos los apartados y suele estar presente en el primer párrafo.

Algunas pistas útiles son:

  • el título (por lo general expresa el tema),

  • los epígrafes o subtítulos de los apartados (temas secundarios),

  • las palabras destacadas en negrita, cursiva o por otro procedimiento (referencias al tema principal o a los secundarios).


Entre el tema principal y las ideas secundarias puede haber relaciones de consecuencia (temas secundarios, consecuencia del tema principal), de inclusión (los temas secundarios son parte del principal) o de comparación o de ejemplificación (los temas secundarios dependen del principal y los derivados, de los secundarios).



El tema principal y los temas secundarios o los derivados se expresan mediante ideas.

Cada texto suele comunicar una idea global sobre el tema principal y los temas secundarios aparecen desarrollados habitualmente en las ideas que se presentan en uno o varios párrafos.

Por tanto, las ideas de un texto no tienen la misma importancia, están jerarquizadas, de modo similar a los temas.

Un párrafo se construye en tomo a una idea básica, que a veces es expresada de forma explícita en una oración al inicio o al final del párrafo y otras veces ha de ser deducida de las ideas expresadas en él.

Esta idea básica se puede descubrir localizando el tema del párrafo, identificando una idea general que englobe a las demás o creándola a partir de lo que tienen en común las ideas expresadas en él.



Una idea principal de un párrafo es aquella que expresa algo sobre el tema principal o algún aspecto relacionado con él, mientras que una idea secundaria expresa algo no relacionado ni con el tema principal ni con ninguno de sus aspectos.

Una idea principal tiene carácter autónomo, no depende de otra idea; por el contrario, una idea secundaria está vinculada a otra idea, la cual explica o complementa.

Junto a las ideas explícitas, expresadas con claridad en el texto, existen otras implícitas que no se expresan porque se supone que el lector está ya al tanto (presuposiciones) o que pueden inferirse como conclusiones de las ideas explícitas (inferencias).

Después de identificar los temas, los subtemas y las ideas principales y secundarias del texto, explícitas o implícitas, podemos fácilmente localizar la idea global del texto: primero identificaremos el tema principal, después anotaremos lo que tienen en común las ideas principales y finalmente buscaremos una oración, al principio o al final del texto, que se refiera al tema principal e incluya las ideas principales y, si no existe, la crearemos; esa sería, pues, la idea global.

Comprender bien un texto supone entender cómo se jerarquizan las ideas, dado que no todos los párrafos transmiten información de la misma categoría (ideas principales o secundarias relación con el tema principal, ideas en relación con temas secundarios o derivados de estos) y percibir tanto las presuposiciones como las inferencias.

Comprender un texto supone también escuhar qué quiere decir el autor: detectar su intención (informar, persuadir, divertir, enseñar, dar instrucciones... ), diferenciar los hechos expuestos (datos o hechos comprobados expuestos de forma objetiva y sin valoraciones) de las opiniones formuladas (valoraciones o juicios que expresan el punto de vista de quien las emite) y reconocer, en última instancia, la tesis que defiende y los argumentos en los que se basa para la defensa de su tesis.



Es relativamente fácil reconocible en las opiniones porque en ellas aparecen algunos de los siguientes elementos:

  • expresiones subjetivas (en mi opinión, a mi juicio, a mi entender, desde mi punto de vista ... ),

  • palabras valorativas (adjetivos como: interesante, adecuado, bello; verbos como: creer, opinar; adverbios como: probablemente, quizás),

  • expresiones que pretenden explicar la subjetividad de la afirmación (es una gran verdad que…).